Con la suerte de quien no lo busca, me cruzo en la calle otra vez con una bolsa repleta de fotos, alguien desecho un trozo tiempo que no le pertenece y yo? Yo lo adopto, le invento nombres y estaciones, lo comparto como un cuento antes de dormir, casi en secreto. La mujer gigante.lunes, 1 de septiembre de 2008
La mujer Gigante.
Con la suerte de quien no lo busca, me cruzo en la calle otra vez con una bolsa repleta de fotos, alguien desecho un trozo tiempo que no le pertenece y yo? Yo lo adopto, le invento nombres y estaciones, lo comparto como un cuento antes de dormir, casi en secreto. La mujer gigante.domingo, 8 de junio de 2008
domingo, 18 de mayo de 2008
viernes, 16 de mayo de 2008
lunes, 5 de mayo de 2008
sábado, 26 de abril de 2008
Diario de un (¿próximamente?) futuro inquilino. Días 3, 4 y 5
La cuestión marcha hacia adelante, algo desordenadamente, con alguno que va un poquito para el costado, otro que se viene para el medio, uno que piensa que fue penal y otro que va a cabecear un centro que nunca pateará nadie. Pero va.
Luego de juntar y rejuntar un papelerío cual si estuviera formando un Acuerdo de Paz para Medio Oriente, tres garantes (que el léxico inmobiliario y legal consigna como "co-deudores", previendo y pronosticando ya la desgracia del inquilino) y un departamento en capital de familiar directo sin deudas ni inhibiciones, parece que soy más o menos apto para alquilar algo. Más o menos, a juzgar por la cara con que me miran y los continuos resoplos que no llego a entender si son reflejos de propias frustraciones o impaciencias propias de una vida desdichada. De cualquier forma, es la gente con la que toca tratar y quélevamuacer.
Entre faxes, trámites de AFIP, emails y llamados, sucedió otro atardecer ajeno a todo:

Esta vez, con sus tintes anaranjados entre nubes que pronostican lluvias. El viento habrá cambiado, ya que el mismo pronóstico de las nubes fue refutado por la soleada mañana.
Esta tarde me toca enviar los últimos papeles. Con ello accederé al Nivel Superior en la Escalera de Alquileres: hablar con el Todo Poderoso Dueño, quien me preguntará nuevamente todo lo que ya sabe, que ya le han dicho sus Súbditos Inmobiliarios, pero que debe escuchar de mi boca.
Si todo sale bien, seré acreedor de La Llave Que Abre Las Puertas... y ya la Fiesta Donde Todos Están Invitados se sucederá. Eso sí, a traer cerveza, no sea cosa.
martes, 22 de abril de 2008
Diario de un futuro inquilino. Día 1
Pero los avisos tienen un problema: su notable abstracción, su carencia de tangibilidad. Más aún revisando los clasificados por Internet. Ni siquiera puedo mancharme los dedos con tinta de imprenta (que ya ni siquiera mancha, otra derrota para los nostálgicos).
Cuán críptico. Apenas si uno puede imaginarse qué significa eso. ¿Cómo partir de allí para hacer que en nuestra ilusa cabeza se formen algunas paredes, techos y muebles de cocina?
Las inmobiliarias informan, y mal por lo general. Su arte es la venta, pero una venta que está ganada desde el principio. Es tan innecesario tentar a un posible locatario como tener que insistirle a una mosca para que se pose sobre nuestro pan con mermelada de durazno. Si no nos gusta o nos negamos al maltrato, otro ocupará nuestro lugar sin mucha demora.
Hoy me encontré con una especie de cueva con paredes pintadas en espantosos tonos entre naranjas, rojos y salmón, patinados. La señora de la inmobiliaria que estaba "de guardia" en el departamento -muy amable, por cierto-, al verme mirando las paredes me aclaró "es que acá vivía una señora grande..." como si eso explicarla algo. Instantes después, agrega, dándose cuenta de su contradicción "...y aún así parece que le gustaban los colores fuertes..." Al internarme en ese dos ambientes céntrico, poco luminoso y con una asquerosa pintura descascarada, me sentía en esas películas de detectives cuando el Protagonista -siempre policía retirado- cae en el departamento deshabitado del cadáver -ubicado el Bronx, siempre- y lo recorre mientras la cámara lo toma un poco desde abajo y de cerca, para deformar más la imagen. Siempre hay un poco de humo o polvo, sin que se sepa muy bien por qué. ¿Será que se filma en Buenos Aires en época de quema de pastizales? De cualquier forma, he evidenciado que no fue de mi agrado el lugar. Pregunté, algo tímido, si pensaban entregarlo "así". La señora, nuevamente amable y algo tímida también al notar que yo notaba lo evidente (que el lugar es una porquería y que está destrozado) me dijo "y... es que hoy se alquila... así como está..." Claro. Había olvidado lo elemental en la regla de alquilar en Buenos Aires: el departamento no dura más de un día en alquiler. Algunos rezagados, algo olvidados tal vez o por lo menos no muy baratos llegan a durar aproximadamente una semana. Para coronar la idea que me produjo el departamento, otro detalle: sobre la cocina había una sartén con restos de grasa endurecida desde hace mucho tiempo.
Algo desilusionado volvía a mi casa cuando recordé una inmobiliaria en mi barrio, donde hace 18 años mi madre compró la casa donde vivimos. Esta es la vista desde mi balcón actual, de mi casa familiar, casa compartida y hogar de infancia. Es la vista de ahora, de hoy, de hace minutos nomás:

En la inmobiliaria me atendieron amabilísimamente. Recordaban a mi madre. A mí no, desde luego. En ese entonces tendría yo cinco o seis años y no tanta barba como ahora. Fui a ver un segundo departamento en el día, esta vez San Telmo y esta vez bajo recomendación de los señores inmobiliarios. Lindo lugar. Buena iluminación, aunque poca vista para afuera. Qué importante que resulta la vista. Las ideas se expanden mirando hacia afuera. La perspectiva visual y la perspectiva mental parecen chocarse contra las paredes y terminar allí nomás con su profundidad.
Mañana me tocan ver tres lugares. El primero en Caballito, el segundo en Congreso y el tercero nuevamente en Caballito. No hubo posibilidad de reordenar.
Mis conclusiones del día (nuevas, o añejas y reflotadas hoy):
1. Salvo excepciones, los agentes inmobiliarios sienten que te hacen un favor al informarte por departamentos.
2. San Telmo está caro.
3. Me gusta la vista desde mi casa y me va a costar renunciar a eso en otro lugar.
4. Es notable el desgaste de energía al tener la cabeza en la búsqueda de un cambio de hogar, de de zona, de costumbres, de colectivos habituales, de caras diferentes.
Cuesta. Pero allá vamos.
domingo, 6 de abril de 2008
Taquito militar
Hay personajes que no nacen, que no viven, que no mueren: se limitan a estar. Son parte de lo habitual, de aquello en donde se posa la mirada cuando se espera un colectivo.
Ante una primera mirada, podría decirse que se trata sin más de un cuidacoches con un particular gusto estético sin faltar demasiado a la verdad, pero sería una visión incompleta. No es sólo una persona vestida de forma particular: es un personaje. Es parte de las leyendas urbanas del barrio de San Telmo.
He oído gente comentar que se apoda Matute, aunque tiendo a creer que este apodo ha surgido a pesar suyo y no por él prodigado. Hay quienes dicen que es un veterano de Malvinas. Una vez me contaron que –este comienzo de frase es esencial para un mito urbano- su locura proviene de la muerte de su hijo, quien cayó a una palangana de agua hirviendo mientras él le hacía baños de vapor.
Más o menos trágicas, con cierto nivel de veracidad o conformando el más absurdo disparate, todas las historias personifican a nuestro personaje. Lo hacen más del barrio, más de todos.
San Telmo ha cambiado mucho en estos últimos diez años. Los sábados por la mañana ya no lo observan solamente las señoras que marchan al mercado, sino también los jóvenes que vuelven de los boliches y los turistas que circulan por las joyerías y los locales de artesanías alrededor de la Plaza.
Cada tanto se divisa alguna novedad en su uniforme verde camuflado, como un nuevo gorro o quizás una macana en su cinturón. Sus rasgos afilados y su mirada llena de melancolía permanecen ajenos a cualquier cambio.
Mientras tanto Matute sigue allí, firme, con una colilla a medio fumar en la boca, cuidando autos por algunas monedas.
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He aquí el único testimonio de este personaje que he encontrado en Internet:
martes, 26 de febrero de 2008
Zoológico personal VIII

¡Qué esfuerzo!
¡Qué esfuerzo del caballo
por ser perro!
¡Qué esfuerzo del perro por ser golondrina!
¡Qué esfuerzo de la golondrina por ser abeja!
¡Qué esfuerzo de la abeja por ser caballo!
Y el caballo,
¡qué flecha aguda exprime de la rosa!,
¡qué rosa gris levanta de su belfo!
Y la rosa,
¡qué rebaño de luces y alaridos
ata en el vivo azúcar de su tronco!
Y el azúcar,
¡qué puñalitos sueña en su vigilia!
Y los puñales diminutos,
¡qué luna sin establos, qué desnudos,
piel eterna y rubor, andan buscando!
Y yo, por los aleros,
¡qué serafín de llamas busco y soy!
Pero el arco de yeso,
¡qué grande, qué invisible, qué diminuto!
sin esfuerzo.
lunes, 11 de febrero de 2008
Música de palmeras
martes, 22 de enero de 2008
domingo, 20 de enero de 2008
sábado, 22 de diciembre de 2007
Zoológico personal VI
Puerto de la Boca.Me dejo estar sobre la tierra porque soy el gozante.
El que bajo las nubes se queda silencioso.
Pienso: si alguno me tocara las manos
se iría enloquecido de eternidad,
húmedo de astros lilas, relucientes.
Estoy solo de espaldas transformándome.
En este mismo instante un saurio me envejece y soy
leña
y miro por los ojos de las alas de las mariposas
un ocaso vinoso y transparente.
En mis ojos cobijo todo el ramaje vivo del quebracho.
De mi nacen los gérmenes de todas las semillas y los riego con rocío.
Sé que en este momento, dentro de mí,
nace el viento como un enardecido río de uñas y de
agua.
Dentro del monte yazgo preñado de quietudes furiosas.
A veces un lapacho me corona con flores blancas
y me bebo esa leche como si fuera el niño más viejo
de la tierra.
De cara al infinito
siento que pone huevos sobre mi pecho el tiempo.
Si se me antoja, digo, si esperase un momento,
puedo dejar que encima de mis ingles
amamante la luna sus colmillos pequeños.
Zorros la cola como cortaderas,
gualacates rocosos,
corzuelas con sus ángeles temblando a su costado,
garzas meditabundas
yararás despielándose,
acatancas rodando la bosta de su mundo,
todo eso está en mis ojos que ven mi propia triste
nada y mi alegría.
Después, si ya estoy muerto,
échenme arena y agua. Así regreso.
lunes, 17 de diciembre de 2007
Zoológico Personal V
Güemes en la plaza de Angastaco.oteas cauteloso el horizonte,
cóndor que acecha desde su alto monte
del enemigo una señal furtiva.
Vendrá esta vez del Norte el godo artero,
cual tantas otras, pero no de día;
vendrá en la noche lloviznosa y fría
en que un Judas te vende por dinero.
-¡Padre salteño! por la espada herido,
huyendo, desangrándote en la oscura
senda del Chamical no quiero verte;
sino aquí, ya de vuelta del olvido,
viva, plasmada en bronce tu figura
con que tu gloria triunfa de la muerte.
lunes, 3 de diciembre de 2007
Feroz melancolía

Puertas que se cierran definitivamente. Espacios ya no transitables. Exclusiones. Cambio. Tortuoso proceso no deseado. Despecho. Abandono. Incertidumbres. Incomodidades.
Resuenan adentro los ecos de miles de voces que transitaron tantas emociones. Recuerdo situaciones ásperas como alquitrán, situaciones felices y alegres, aburrimientos, superaciones, innovaciones, descubrimientos...
Ahora sólo queda esperar. Acostumbrar nuestros sentidos a otras corrientes de aire, a otros colores, otros olores, otras ubicaciones, otros anhelos, otras esperanzas. Queda tratar de que nuestra mente entienda, de una vez y para siempre, que no se trata de un cierre... sino de un cambio.
martes, 20 de noviembre de 2007
Zoológico Personal IV
La apología del matambre

Un extranjero que ignorando absolutamente el castellano oyese por primera vez pronunciar, con el énfasis que inspira el hambre, a un gaucho que va ayuno y de camino, la palabra matambre, diría para sí muy satisfecho de haber acertado: este será el nombre de alguna persona ilustre, o cuando menos el de algún rico hacendado. Otro que presumiese saberlo, pero no atinase con la exacta significación que unidos tienen los vocablos mata y hambre, al oírlos salir rotundos de un gaznate hambriento, creería sin duda que tan sonoro y expresivo nombre era de algún ladrón o asesino famoso. Pero nosotros acostumbrados desde niños a verlo andar de boca en boca, a chuparlo cuando de teta, a saborearlo cuando más grandes, a desmenuzarlo y tragarlo cuando adultos, sabemos quién es, cuáles son sus nutritivas virtudes y el brillante papel que en nuestras mesas representa. (...)
Esteban Echeverría





