miércoles, 24 de septiembre de 2008
sábado, 6 de septiembre de 2008
Trabalenguas sartreano
Fragmento de ¿Qué es la filosofía? de José Pablo Feinmann
jueves, 14 de agosto de 2008
qué ganas de cambiar
qué ganas de cambiar los saludos en la calle por un minuto de rumba entre los autos, y en el ascensor, en vez de comentarios sobre el clima, besarse hasta que sólo haga calor,
y no preguntarle por la familia al conocido, sino avisarle que al pisar las rayas de las baldosas pierde, y empezar a saltar los dos en un pie hasta la esquina
y al llegar al cementerio reír a carcajadas porque has muerto y hacer pis en un árbol como un perro
pero qué me dirán cuando ofrezca un vaso de alquitrán como café y le pellizquemos al pasar la cola al policía que todos los días nos mira nuestra cola
qué pensarán cuando responda “amarilla” al que me pregunte la hora y señale los gorriones cuando pase un avión
qué manía de perder mi cara entre las caras de la gente y mi nombre en un sobre sin destino y qué será del mundo y de nosotros
cuando el escenario se ensanche y valga la pena vivir
domingo, 10 de agosto de 2008
A la música se la lleva el viento
la catarsis durmióse en
la cuesta de un piano que le quedó grande.
Por la noche,
sostenidos y bemoles la encontrarán
tiritando de tristeza
y sudando frío de frustración;
mientras el viento se roba las melodías
que bailan por entre los sueños....
miércoles, 6 de agosto de 2008
¡¡¡¡A la una, a las dos, y a las tres...!!
Ojo detrás de la Cámara de Angie.
Vuelo arrodillado de Luco.
viernes, 27 de junio de 2008
viernes, 20 de junio de 2008
Digo yo, no sé
Para Clarín, hoy se termina el paro agrario. No lo dice del todo, pero tampoco aclara lo contrario. Su nota titulada "Avanza el levantamiento de los cortes de ruta en todo el país" pareciera darnos una cierta idea de un triunfo K. Los enlaces dentro de la noticia nos transmiten ideas parecidas: "De Angeli se disculpó por decir que a los parlamentarios que había que enseñarles a legislar", "Diputados K: más presión para que haya cambios", y la lista sigue.
Página 12, cada vez más aClarinado, habla del desabastecimiento. Su nota relativa al conflicto comienza con un párrafo más que descriptivo de su visión: "El trigo no llega a los molinos; la harina no llega al mercado. Ya hay decenas de panaderías cerradas por falta de materia prima." Sentencia a los culpables y los apunta con el dedo: "...el corte de aprovisionamiento se verifica desde que empezó el lockout, hace ya más de tres meses y, por lo tanto, no es atribuible a los transportistas de carga, que se sumaron a los cortes no hace más de 20 días." Claro, no se van a meter con Moyano.
Es un poco más tibio La Nación en su titular: "De Angeli avaló el fin del paro, pero recomendó acotar la venta de granos", pero no así en su nota que dice -palabras más, palabras menos- lo mismo que Clarín. Le pega un poco más al gobierno de turno. Bueno, al fin y al cabo es un diario de ideología radical. Ah, ¿o eso era sólo cuando había un radical en el poder?
Crítica se conforma con citar a De Angeli en la cabecera de la nota: "Hoy nos vamos de las rutas pero la protesta la seguimos". Continúa su nota con citas, como en su subtítulo: "El mediático líder agropecuario anunció que a partir de las 24 se “libera la comercialización de granos”, pero aclaró que el reclamo continúa en Buenos Aires. Piden que no se realicen escraches a los legisladores."
Recuerdo que un profesor de la secundaria dijo una vez: escuchen todas las radios, vean todos los noticieros, lean todos los diarios. Si alguna vez dicen todos lo mismo, es probable que sea cierto.
Si cada vez se puede confiar menos en los medios, ¿tendremos que ir acercándonos a algún extremo?
miércoles, 11 de junio de 2008
La demencia del arte
disparamos en la oscuridad
El resto,
es la demencia del arte.
domingo, 18 de mayo de 2008
viernes, 16 de mayo de 2008
lunes, 5 de mayo de 2008
sábado, 26 de abril de 2008
Diario de un (¿próximamente?) futuro inquilino. Días 3, 4 y 5
La cuestión marcha hacia adelante, algo desordenadamente, con alguno que va un poquito para el costado, otro que se viene para el medio, uno que piensa que fue penal y otro que va a cabecear un centro que nunca pateará nadie. Pero va.
Luego de juntar y rejuntar un papelerío cual si estuviera formando un Acuerdo de Paz para Medio Oriente, tres garantes (que el léxico inmobiliario y legal consigna como "co-deudores", previendo y pronosticando ya la desgracia del inquilino) y un departamento en capital de familiar directo sin deudas ni inhibiciones, parece que soy más o menos apto para alquilar algo. Más o menos, a juzgar por la cara con que me miran y los continuos resoplos que no llego a entender si son reflejos de propias frustraciones o impaciencias propias de una vida desdichada. De cualquier forma, es la gente con la que toca tratar y quélevamuacer.
Entre faxes, trámites de AFIP, emails y llamados, sucedió otro atardecer ajeno a todo:

Esta vez, con sus tintes anaranjados entre nubes que pronostican lluvias. El viento habrá cambiado, ya que el mismo pronóstico de las nubes fue refutado por la soleada mañana.
Esta tarde me toca enviar los últimos papeles. Con ello accederé al Nivel Superior en la Escalera de Alquileres: hablar con el Todo Poderoso Dueño, quien me preguntará nuevamente todo lo que ya sabe, que ya le han dicho sus Súbditos Inmobiliarios, pero que debe escuchar de mi boca.
Si todo sale bien, seré acreedor de La Llave Que Abre Las Puertas... y ya la Fiesta Donde Todos Están Invitados se sucederá. Eso sí, a traer cerveza, no sea cosa.
miércoles, 23 de abril de 2008
Diario de un (¿próximamente?) futuro inquilino. Día 2
Esta mañana empezó tarde, si es que puede decirse de esta manera. Podría decir mejor que esta mañana nunca me encontró en estado de vigilia. De cualquier forma, elegiré la forma más concreta: no me desperté hasta pasado el mediodía.
Luego de un café breve (si es que ese calificativo puede aplicarse a una infusión matutina) partí con rumbo Caballito a ver qué me deparaba el Mundo Inmobiliario.
El primer departamento me sorprendió de entrada. Mejor dicho, por su entrada: una laja metálica que me hizo recordar las puertas que se ven dentro de los submarinos en las películas, o en la Fragata Sarmiento al pasear por su interior.
El departamento tenía algo de submarinesco: oscuro y algo agobiante. Sin visibilidad hacia el exterior. Ventanas pseudo fingidas que sólo dejaban entrar algo de luz. Ya lo he dicho: la visibilidad para mí es fundamental.
Agradecí entonces el tour edilicio (nada idílico) y me trasladé subterráneamente hasta Congreso.
Luego de unas breves pero reconfortantes ingestas en un bodegoncito de la zona, me acerqué al edificio: una entrada suntuosa con mármol y granito. Vidrios en las puertas y timbres con todos los botoncitos. La cosa prometía.
Ya decían nuestros abuelos que no hay que dejarse llevar por el exterior, y algo de razón tienen en este caso: al pasar el hall de entrada el edificio caía a pedazos (literalmente, al ver el revoque). El departamento -de buena luz, pero pequeño- cayó en la desgracia de alquilarse amueblado con un mobiliario antiguo y enorme, probablemente precioso para casas antiguas y enormes, pero que hacían agobiante el estar allí dentro. Además, daba aspecto a casa de viejo, perdonando la expresión.
Algo desilusionado, comencé a pensar que estaba siendo demasiado exigente, que por el dinero que pienso gastar nada hay demasiado interesante.
Afortunadamente el tercer departamento -nuevamente el barrio de Caballito- contradijo mi supuesto: un dos ambientes grande, luminoso, con linda vista y piso de madera. Esos lugares en donde uno puede pensarse, imaginarse dentro, transitando. Ya se han sucedido en mi cabeza fiestas, cenas, jornadas de trabajo, sesiones de piano y algunas cosas que omitiré por pudor.
Mañana me corresponde acarrear papeleríos a la inmobiliaria. Espero me acepten como inquilino. Yo ya he aceptado esa casa como posible hogar.
¡Deséenme éxitos!
martes, 22 de abril de 2008
Diario de un futuro inquilino. Día 1
Pero los avisos tienen un problema: su notable abstracción, su carencia de tangibilidad. Más aún revisando los clasificados por Internet. Ni siquiera puedo mancharme los dedos con tinta de imprenta (que ya ni siquiera mancha, otra derrota para los nostálgicos).
Cuán críptico. Apenas si uno puede imaginarse qué significa eso. ¿Cómo partir de allí para hacer que en nuestra ilusa cabeza se formen algunas paredes, techos y muebles de cocina?
Las inmobiliarias informan, y mal por lo general. Su arte es la venta, pero una venta que está ganada desde el principio. Es tan innecesario tentar a un posible locatario como tener que insistirle a una mosca para que se pose sobre nuestro pan con mermelada de durazno. Si no nos gusta o nos negamos al maltrato, otro ocupará nuestro lugar sin mucha demora.
Hoy me encontré con una especie de cueva con paredes pintadas en espantosos tonos entre naranjas, rojos y salmón, patinados. La señora de la inmobiliaria que estaba "de guardia" en el departamento -muy amable, por cierto-, al verme mirando las paredes me aclaró "es que acá vivía una señora grande..." como si eso explicarla algo. Instantes después, agrega, dándose cuenta de su contradicción "...y aún así parece que le gustaban los colores fuertes..." Al internarme en ese dos ambientes céntrico, poco luminoso y con una asquerosa pintura descascarada, me sentía en esas películas de detectives cuando el Protagonista -siempre policía retirado- cae en el departamento deshabitado del cadáver -ubicado el Bronx, siempre- y lo recorre mientras la cámara lo toma un poco desde abajo y de cerca, para deformar más la imagen. Siempre hay un poco de humo o polvo, sin que se sepa muy bien por qué. ¿Será que se filma en Buenos Aires en época de quema de pastizales? De cualquier forma, he evidenciado que no fue de mi agrado el lugar. Pregunté, algo tímido, si pensaban entregarlo "así". La señora, nuevamente amable y algo tímida también al notar que yo notaba lo evidente (que el lugar es una porquería y que está destrozado) me dijo "y... es que hoy se alquila... así como está..." Claro. Había olvidado lo elemental en la regla de alquilar en Buenos Aires: el departamento no dura más de un día en alquiler. Algunos rezagados, algo olvidados tal vez o por lo menos no muy baratos llegan a durar aproximadamente una semana. Para coronar la idea que me produjo el departamento, otro detalle: sobre la cocina había una sartén con restos de grasa endurecida desde hace mucho tiempo.
Algo desilusionado volvía a mi casa cuando recordé una inmobiliaria en mi barrio, donde hace 18 años mi madre compró la casa donde vivimos. Esta es la vista desde mi balcón actual, de mi casa familiar, casa compartida y hogar de infancia. Es la vista de ahora, de hoy, de hace minutos nomás:

En la inmobiliaria me atendieron amabilísimamente. Recordaban a mi madre. A mí no, desde luego. En ese entonces tendría yo cinco o seis años y no tanta barba como ahora. Fui a ver un segundo departamento en el día, esta vez San Telmo y esta vez bajo recomendación de los señores inmobiliarios. Lindo lugar. Buena iluminación, aunque poca vista para afuera. Qué importante que resulta la vista. Las ideas se expanden mirando hacia afuera. La perspectiva visual y la perspectiva mental parecen chocarse contra las paredes y terminar allí nomás con su profundidad.
Mañana me tocan ver tres lugares. El primero en Caballito, el segundo en Congreso y el tercero nuevamente en Caballito. No hubo posibilidad de reordenar.
Mis conclusiones del día (nuevas, o añejas y reflotadas hoy):
1. Salvo excepciones, los agentes inmobiliarios sienten que te hacen un favor al informarte por departamentos.
2. San Telmo está caro.
3. Me gusta la vista desde mi casa y me va a costar renunciar a eso en otro lugar.
4. Es notable el desgaste de energía al tener la cabeza en la búsqueda de un cambio de hogar, de de zona, de costumbres, de colectivos habituales, de caras diferentes.
Cuesta. Pero allá vamos.
lunes, 17 de diciembre de 2007
Fontana
mis anhelos y deseos
cuando decida tirarlos, con las monedas
para anclar esta ansiedad
y encallar la esperanza.
domingo, 16 de diciembre de 2007
if...
- take it ysi... - contesté.
martes, 11 de diciembre de 2007
migration
lunes, 10 de diciembre de 2007
Cadenas nacionales para intentar unir pueblos frustrados...
pasamanos
Las manos se llenan de callos a través del pasamanos que el barro fresco alivia pero no cura.
Aún así buscamos con desesperación pasar al otro lado: los más fuertes llegan con el último aliento y un salto duro que acaba con las costras de las rodillas en la tierra. Los más altos llegan caminando, ilesos pero poco honestos. Los pequeños llegan por livianos y el resto se rompen las manos en el barrote del medio o se quedan para siempre tres pasos antes de llegar.
(En este momento el presidente le pasa los poderes con sus ínfulas a su mujer,
como si le entregara la tutela de todos nosotros
que sólo queremos paz y aire fresco.
También pasa veloz una ambulancia soprano,
como una mujer que pide auxilio por las calles.
Y el viento entre las sábanas entre las terrazas.
El tiempo.
En el tiempo pasan la soledad indiscutible y un dolor
-como varios-
que me avisa que los próximos días serán de mal humor y de hormona.)


